Familia Torres fundó Miguel Torres Chile en 1979 en el Valle de Curicó, desarrollando desde entonces un proyecto vitivinícola profundamente ligado al territorio chileno y a su diversidad de paisajes. A lo largo de más de cuatro décadas, han construido una viña de carácter familiar, con una mirada de largo plazo y un fuerte compromiso con la calidad y el origen.
Hoy están presentes con viñedos y bodegas en distintos valles de Chile, como Curicó, Maule, Limarí, Maipo, Itata y Biobío, enfocados en la elaboración de vinos que expresan fielmente su lugar de origen. Son pioneros en viticultura orgánica y regenerativa en el país, trabajan con viñedos históricos y de secano, y desarrollando proyectos orientados a la sostenibilidad, la adaptación al cambio climático y la preservación del patrimonio vitivinícola chileno.

